Cuando mi madre entró por la puerta había una señora medio en pelotas en pantalla. 31 años después sigo pensando que aquello mereció la pena

El macho alfa. Una auténtica máquina de exterminar invasores alienígenas y un genio soltando frases molonas sacadas de muchas de las grandes pelis de acción de la época como Están vivos de John Carpenter, o El Ejército de las tinieblas de Sam Raimi. Duke Nukem es y será por siempre jamás el héroe de acción definitivo cuya leyenda, si bien venía de atrás, se forjó definitivamente con el clásico Duke Nukem 3D. No fue el juego más espectacular de su época ni tampoco rompió moldes en lo jugable. Sin embargo, sí supo ganarse el corazón de los aficionados a la acción en primera persona gracias a la enorme personalidad que desprendía. Ingenioso y muy ambicioso en el diseño de sus niveles, con una acción desenfrenada y un repertorio de armas tan locas y desternillantes como su protagonista, 3D Realms cuajó un señor juego que aun a día de hoy puede disfrutarse sin que su acción resulte arcaica. Y eso, casi 31 años después, tiene mérito.
Nació como el fornido protagonista de dos aventuras de plataformas bidimensionales a principios de los noventa, pero el tío más cachas y mordaz del planeta Tierra conquistó la fama en 1996 con un juego de acción en primera persona que marcó a toda una generación de jugadores.