Cuando una empresa de Madrid obligó a los japoneses a cambiar su D'Artacán por un Snoopy de Hacendado

Si te criaste en los 80 o los 90 probablemente recuerdes con cariño las aventuras de D'Artacán y los tres mosqueperros, una coproducción entre la madrileña BRB y Nippon Animation que TVE repitió hasta la saciedad con continuas reposiciones que hacían prácticamente inevitable que fueses niño en aquella época y no te supieras la canción.
De hecho, incluso puede que, como servidor, la obsesión por la adaptación de la obra de Dumas con perretes como protagonistas te llevase a disfrazarte de D'Artacán. Eran otros tiempos, sí, cuando los niños no iban disfrazados como fotocopias de la Casa de Papel. El caso es que aquél disfraz, y aquella serie, podrían haber sido muy distintos. Si no recuerdas al personaje de la imagen que sobrevuela estas líneas es porque, en realidad, el diseño original de D'Artacán por parte de los japoneses no pasó el corte.
Allá por 1980, tras el éxito de Ruy, el pequeño Cid y su rollete a lo Heidi, la BRB que había nacido como gestora de derechos para dibujos animados extranjeros como Tom y Jerry o Marco primero, y con Mazinger Z o Banner y Flappy después, descubrió que aquello de crear sus propias series junto a los estudios de animación nipona podía ser un filón.