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Diomande aprieta a Vinicius

Diomande aprieta a Vinicius

Mourinho retocó el equipo, quitándole cemento y dándole juego con un simple cambio de posiciones de dos de sus hombres clave: Valverde dejó el doble pivote para pasar al lateral y Güler ocupó el centro del tablero, con Tchouaméni, para llevar la manija. Arriba, Endrick fue extremo derecho y Diomande izquierdo. Funcionó, aunque sin excesos.

El equipo tuvo mejor posicionamiento en el campo, Güler manejó bien, Diomande mejoró las últimas prestaciones de Vinicius y la banda derecha Endrick-Valverde cumplió. El premio fue una goleada que, lástima, nació con una sombra, casi diría que un pecado original. El primer gol lo marcó Güler, un tirazo soberbio a pase de Diomande, un tanto sin nada que discutir en sí mismo, pero es que no hacía mucho tiempo que el turco se había librado de un agarrón insistente de Peque con lo que a todas luces pareció un codazo en la barbilla.

Todo el sistema VAR está montado sobre un castillo de naipes que con un soplido se cae. El Sevilla quedó indignado, y más se enfadó aún con el segundo gol, una obra de arte de Mbappé, porque la jugada procedía de una recuperación de Konaté con visos de falta, que de nuevo el sistema arbitral…