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En los años 50 permitieron que se exhibieran películas nudistas, siempre que no tuvieran lugar en la Luna

En los años 50 permitieron que se exhibieran películas nudistas, siempre que no tuvieran lugar en la Luna

En los años 50, más de dos décadas antes de que Garganta Profunda lo cambiara todo en el entretenimiento para adultos, surgió un género en Estados Unidos barato y que daba beneficios a mansalva: las nudies, películas de nudismo donde no había sexo explícito (ni mucho menos). Simplemente sucedían en comunas donde, casualidad, todo el mundo iba desnudo. Estaban destinadas exclusivamente a los cines para adultos y se anunciaban diciendo "Nunca verás esto en televisión". Ay, si ellos supieran.

No hay película nudie que aguante el paso del tiempo (os invito a intentar verlas, porque son un absoluto delirio). Títulos como El Inmortal Sr. Teas, Eve and the handyman, Diary of a nudist o Babes in the woods son algunos de los ejemplos de un género que creció más allá de los años 60 y cuyos primeros éxitos fueron dirigidos por una mujer, Doris Wishman. Wishman se aprovechó de que en Nueva York aprobaran la exhibición de este tipo de películas para rodar su primera cinta con tan solo 10.000 dólares.