Este JRPG con viajes en el tiempo está diseñado por auténticas leyendas de Final Fantasy y Chrono Trigger. Y sólo por eso ya merece toda tu atención

He podido jugar una hora a Eternal Anima, poco para un JRPG, pero creo que suficiente para lograr comprender lo que intenta hacer con su sistema de combate. Pero, antes de eso, decir que creo que se nota el equipo que hay detrás de este Eternal Anima. Desde su director, Katsuhisa Higuchi, cuya trayectoria pasa por Final Fantasy II–V y XI, Chrono Trigger, Chrono Cross y Xenogears, hasta llegar a Lost Odyssey y Monster Hunter Stories 1 & 2, hasta un Kazushige Nojima, mítico guionista de Final Fantasy VII, VIII y X y Kingdom Hearts, que firma el guion de este juego.
Eternal Anima no viene, sin embargo, a luchar contra Final Fantasy. Está más en esta línea visual de juegos con perspectivas más tradicionales como Bravely Default y combates por turnos con transiciones de combate. Así, Eternal Anima nos cuenta la historia de un mundo llamado Grastella, cuya civilización sucumbió a un colapso que hizo que el océano se tragara toda la tierra firme.
Lo que empieza con una siempre ventajosa amnesia del protagonista acaba enlazando con unas visiones del pasado que le permiten darse cuenta de que no todo es como le han contado, por lo que termina exiliado y viajando en el tiempo para conocer la historia de los cuatro continentes perdidos.