"Esto no se vende, esto es España". En los años 90, un médico de Zaragoza soñó con que gastases la mitad de tu sueldo en una consola y la otra mitad en un único juego

La empresa LASP (acrónimo del nombre completo de su responsable, Luis Sanz) comenzó su andadura en Zaragoza trabajando fundamentalmente con ordenadores MSX, y posteriormente MSX2. "Nosotros empezamos —recuerda Luis— haciendo adaptaciones, ampliaciones de memoria, cosas de esas. Les mejorábamos el sonido con un cartucho que se llamaba FMPAC. Luego pasamos al MSX2, que era mejor, luego al Plus. Tenía una oficina, un almacén, y con eso íbamos tirando. Luego el MSX empezó a decaer, y aparecieron las consolas". Las oficinas de LASP estaban en la C/ Alfonso I de Zaragoza, en un bajo que hacía esquina a la calle y que estaba al lado de la entrada a una galería comercial. Aunque Luis comenzó a trabajar con productos de SEGA o Super Nintendo como importador, la NeoGeo le llamó la atención en 1991 por la enorme calidad de sus juegos, muy alejados de la competencia. No en vano, eran sencillamente recreativas adaptadas a una placa para el mercado doméstico.
"Cada cartucho te costaba, en aquella época eran 20.000 pesetas, o sea, lo que costaba una consola de las otras"