James Watkins, director de 'Clayface', sobre el trágico final y los guiños a otros clásicos: "El monstruo experimenta un crecimiento"

El universo DC sigue explorando sus rincones más oscuros con 'Clayface', una película de terror corporal dirigida por James Watkins que se adentra en la transformación de Matt Hagen, un actor cuya obsesión por recuperar su rostro y su carrera termina llevándolo a un desenlace trágico. Protagonizada por Tom Rhys Harries, la cinta combina el horror físico con una reflexión sobre los peligros de la inteligencia artificial, la pérdida de control y hasta dónde puede llegar alguien para conseguir el afecto de otra persona.
Uno de los momentos más difíciles de asumir de 'Clayface' es el asesinato de John, el policía interpretado por Max Minghella. Watkins reconoce en The Hollywood Reporter que la decisión de Matt puede resultar incomprensible desde fuera, pero insiste en que el personaje actúa condicionado por sus propios impulsos y por la influencia de los nanobots.
El director explica que Matt está dominado por el deseo de conseguir el afecto de Caitlyn, hasta el punto de estar dispuesto a transformarse en su prometido para ocupar su lugar. Desde su perspectiva, el dilema moral de John queda en segundo plano frente a esa necesidad obsesiva.