Nos quieren cobrar más por los videojuegos que compramos porque cada vez hay menos jugadores, y casi nadie se da cuenta del problema real

Últimamente se ha hablado mucho del techo de jugadores a raíz de las polémicas con PlayStation y una estrategia que parece asumir que, si no puede hacer crecer el mercado, tendrá que exprimir más a los consumidores que ya tiene. Pero quizá habría que preguntarse también por qué hay tanta gente a la que, a pesar de su fama e décadas de historia, los videojuegos siguen sin interesarle y si las historias, escenarios y contenido que plantean tienen algo que ver. Sobre todo cuando los desarrolladores prefieren quitarse problemas de en medio antes que tratar ciertos temas. Y viendo lo que ha ocurrido con Nighthawks, es difícil culparlos.
Nighthawks es una aventura narrativa con decisiones sobre vampiros, creada por Richard Cobbett (Sunless Skies) y publicada por Wadjet Eye Games. Aquí los vampiros ya no viven en secreto: el mundo conoce su existencia y más o menos los tolera, aunque lo de que necesiten beber sangre sigue siendo un pequeño inconveniente para la convivencia.
Nighthawks no es un juego porno, simplemente es sexy